De cómo volvió a la vida el Margajita

A orillas del Río Margajita se escucha el sonido de las piedras que ruedan por la corriente, mientras un hombre ha iniciado su pesca del domingo, para llevar a casa alimentos frescos y sanos. Los árboles son más verdes y atraen a las aves de vientos más lejanos. Es que aquellas aguas, antes ácidas e inhabitables, hoy fluyen estables y neutrales entre colinas, trayendo a la vida a miles de peces y especies que por un tiempo estuvieron ausentes.

De cómo volvió a la vida el Margajita

En el Río Margajita se celebra la vida. La celebran la gente, los árboles y todas las especies residentes en este recurso hídrico de la provincia Sánchez Ramírez. Doce subcuencas componen al Río Margajita, con 28.50 km2 de superficie, en ellas miles de razones para conmemorar el Día Mundial del Agua.Imagen foto_00000004
Cada año, desde 1992, el 22 de marzo se conmemora este Día Mundial, para motivar a todas las naciones a la conservación de los recursos hídricos. Este día fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se escoge un tema anual, el cual es adoptado entre las acciones de distintas organizaciones que tienen como centro de su trabajo el agua.
Este año, el tema es "Agua y Energía" y se plantea que, además del uso sostenible de este recurso, se debe prestar atención al acceso al agua potable, la eficiencia en su uso y tal como dice la Asamblea se debe tomar en cuenta que "el agua y la energía tienen impactos importantes sobre el alivio de la pobreza".
Precisamente, el recorrido del Río Margajita desemboca en el embalse de la presa de Hatillo, posiblemente la más grande e importante del país, según un estudio publicado en 2008, con una capacidad de almacenamiento de 700 millones de metros cúbicos de agua, para el uso de riego en zonas arroceras y para la producción de energía hidroeléctrica.
Al Margajita llegan aguas de Hondo, Cándido, Colorado y Bonita en su rivera norte y Río San Juan y Sabana Verde. Parte de sus aguas recorren la loma de Los Quemados, y al salir de allí, se topa con aguas de Arroyo Hondo, y después con arroyos de la pendiente sur de la loma La Cuaba: Cándido, Colorado y la Bonita. Sin dudas un viaje de encuentros interminables, y en cada uno, más personas, plantas y especies ven volver a la vida al Margajita. Por su contacto con estas comunidades y su impacto en la presa de Hatillo, nace su importancia de su cuidado para el bienestar de todos los seres vivos de la zona.

Imagen foto_00000005
Por décadas, esta cuenca estuvo afectada por las lluvias que entraban en contacto con piedras de alto contenido mineral, produciendo aguas ácidas que fueron a parar a los ríos de la zona. No es sino hasta el inicio de las operaciones de Barrick Pueblo Viejo que se empieza la recolección de aguas ácidas para ser usadas en el procesamiento del mineral, para al final ser tratadas y luego liberadas al medio ambiente, no sin antes asegurarse de que cumplan las normas nacionales. Esto ha producido un notable cambio en los afluentes de la zona, pues luego de tantos años, estos han comenzado a recibir aguas en mejores condiciones que las que existían de forma natural en el entorno.
Hasta el inicio del tratamiento de las aguas, por parte de la empresa, pescadores y productores de la zona habían desistido de continuar sus habituales actividades, debido al nivel de contaminación de las aguas. La acidez era un gran obstáculo para la vida de las especies que habitaban en la cuenca y que se convertían en fuente de alimentación de las comunidades, además de que el agua ya no podía ser utilizada para el riego de las tierras dedicadas a la agricultura.
Barrick Pueblo Viejo inició un proceso de recolección de aguas ácidas desde las montañas, para evitar que continuaran su dirección hacia el río, tratándolas en su planta hasta que estuviera lista para regresar limpia y estable al Margajita. Este proceso continúa, como garantía de que lo que un día fue una cuenca contaminada no retroceda, sino que mejore día a día con la contribución de todos los habitantes a su alrededor, conscientes de la importancia de conservar recursos como el Margajita.
En adición, la empresa inició un monitoreo continuo del mejoramiento de la calidad de estas aguas, junto a representantes de las comunidades (justo la semana pasada concluyó la novena jornada de monitoreos). Este proceso garantiza que de manera transparente todos y todas puedan verificar y medir el impacto positivo que tienen las operaciones de Pueblo Viejo y los controles que aplica para la preservación del medio ambiente y la remediación del pasivo ambiental hallado en el área circundante de la mina.
Y es así como ha vuelto a la vida el Río Margajita, y con ella las especies que le habitan, la economía de las personas a su alrededor y las demás cuencas con las que se conecta. La respuesta a la razón de su mejoría es una gestión responsable consciente de la importancia de los recursos naturales, de la mano con la conservación constante de las aguas y el cuidado por parte de sus vecinos, habitantes todos de la provincia Sánchez Ramírez.